martes, 29 de enero de 2008

POESIA

Años de lector, nunca demasiados, un deslizamiento progresivo hacia la poesia. Bucear en lo desconocido más que en lo nuevo. O nuevo en lo personal. Casi íntimo.
Con estas convicciones, con esta experiencia reciente, leo el artículo de Ricardo Piglia en la revista Ñ publicada hace un par de días.
Y encuentro el eco.
Los recorridos distintos, las claves de desciframiento diferentes.
Los niveles incomparables, la propia vida tan única de los dos.
Encuentro un texto, una conversación escrita, entre Piglia y Saer.
Cuando mi hija Laura tenía diez años lo encontré al narrador entrerriano y me escribió en forma coral ( incluyó a J.J.S " estos provincianos...") una cálida dedicatoria. Lo había visto con anterioridad en una cursada en la facultad de Puán.
Ahora lo reencuentro en esta identificación.
No son casualidades, no es el azar.
Es el producido de las olas vitales de la cultura que camina.

1 comentario:

Solange dijo...

Y qué pasó con Laura?